Hoy ha llegado a mis oídos la noticia del fin de la serie Hannah Montana, por si alguno de mis escasos lectores no sabe quien es, resumiré diciendo que se trata de una niña medio actriz medio cantante y 100% producto americano prefabricado (para más ejemplos léase Jonas Brothers o Justin Bieber, cuya máxima aportación a la faz terrestre es compartir iniciales con ese whisky de dudosa calidad).
Obviamente la serie tenía que tener un final, ya no se estila mucho en "los Estates" eso de alargar la vida útil de los actores que representan a adolescentes (ya nadie se traga el cuento de que las patas de gallo son de la radiación del laboratorio de ciencias), por otra parte supongo que a Disney ya no le queda mucha niñita cándida que vender, y con sus 18 añitos cumplidos ha manifestado que ya no es una cría y que tiene aspiraciones y tal y cual, a lo que yo llamo el momento de enseñar muslo indiscriminadamente mientras el técnico de sonido le ajusta los gallos, su estilista le muestra la ropa que debe vestir y su asesor de imagen le explica lo que puede y no puede decir para que todo el mundo la encuentre, o sea, súper adorable.